Es realmente la vida en el campo mucho más feliz que en las ciudades

Es realmente la vida en el campo mucho más feliz que en las ciudades

No todas las personas tenemos las mismas experiencias y además las visiones de mundo son totalmente distintas, pero en muchos casos hay personas que poseen los mismos deseos, como aquellas que también tienen anhelos similares.

Vivir en zonas rurales se convierte en un sueño para muchos sobre todo aquellos que han tenido que vivir los estragos de las ciudades, ¿realmente son felices viviendo en el campo?

Una experiencia de conversión

Para una chica originaria de un pueblito en Gran Bretaña fue toda una experiencia monumental cunado decidió irse a vivir a Londres, una ciudad llena de energía y una multiculturalidad sin igual, pero así como la fascinación llego a su vida también llegaron los problemas, comenzó a beber en los lugres nocturnos, llego a un punto en donde estuvo muy cerca de convertirse en una persona alcohólica.

Resolvió ir a rehabilitación y en el proceso concluyó apostar por volver a su pueblo natal para finalizar su proceso de cambio, logra conseguir en que ocuparse y estando por un tiempo allí, decide irse aún mucho más lejos, a una isla cercana, en donde logra encontrarse a sí misma y halla su ocupación actual que es de escritora. Así que permanece en su totalidad, disfrutando de los aires del campo y del mar, realizando labores que igualmente podría hacer en la ciudad, pero que la calidad de vida de la cual dispone en el campo no cambiaría por nada.

Cambio de trabajo a calidad de vida

El vivir toda una vida en la ciudad puede ser un tanto abrumador, llegan los momentos en que se necesita respirar más tranquilidad y sosiego, cuando el deber es cumplir con horarios más rigurosos los cuales te permiten el pago de una renta, cuando cada fin de semana la distracción es salir a bares en donde aparentemente se desea descansar, pero ese no es el caso.

Para un apareja acomodada con trabajos soñados mudarse al campo mereció de una gran valentía, lo hacen a un pueblo no tan cercano y el que no posee no más de 60.000 habitantes, logra conseguir un trabajo acorde a su carrera, en donde sus horarios se ajustan a tiempos más convencionales.

Conversando con amigos que aún permanecen en la ciudad se da cuenta de la gran diferencia cuando se refieren a sus actuales trabajos, para muchos las labores de ellas resultan siendo aburridas pero al evidenciar la diferencia en las conversaciones es cuando siente satisfacción. En su residencia actual las conversaciones cuando los amigos se reúnen es sobre como llevan sus vidas, sus experiencias, muy al contrario a sus amigos en la ciudad en donde el tema de predilección son los trabajos y cuánto ganan.

Además contar con rentas mucho más bajas que proporcionan un poco más de tranquilidad, y así mismo teniendo muchas facilidades en cuanto a servicios.

El agobio de las zonas residenciales

Vivir  en zonas residenciales grandes en donde las cercanías entre casas o departamentos son abrumadoras, pueden llegar a ser toda una experiencia tenebrosa para muchos, escuchar obligatoriamente el bullicio las 24 horas del día de personas que no te pertenecen es excesivamente agobiante.

Luego de un día agitado en el trabajo y no lograr encontrara la paz en vuestras casas es lo que dispone para que la escena sea cambiada en su totalidad. En algunas ocasiones los cambios son de un miedo sin igual, pero son tan necesarios que no os percatáis de las posibilidades que puede brindar.

Cuando las perspectivas son en continentes distintos y en pueblos bastante alejados de las urbes, la proposición suministra un temor enorme, sin embargo, la experiencia bien vale la pena. Al mudarse a un pueblo en donde el correo postal no llega hasta tu casa sino que debes caminar un largo trayecto hasta la oficina postal que es donde se tiene los apartados y podrán ser recibidos allí, no debe ser visto como una molestia, más bien es una oportunidad para que en el trayecto se conozca a los vecinos que igualmente viven alejados y no se tiene la oportunidad de interactuar con ellos constantemente.

No se poseen todos los servicios, el internet es intermitente pero brinda la oportunidad de aumentar la creatividad y aprender a realizar cosas nuevas. La comida es comprada directamente a las granjas, lo cual brinda garantías de frescura en los alimentos, tal vez ir al médico sea un tanto complicado e ir a un centro comercial, se tendría que viajar un trayecto de unos 40 minutos, pero el cambio en tranquilidad brinda unas mejorías notables en los estados de ánimo y la salud.


Los comentarios están cerrados