TURISMO RURAL POR TIERRAS VASCAS
Quien se acerque a Euskadi podrá disfrutar de verdes llanuras, de inmensas montañas, de bosques infinitos, de playas diferentes, de acantilados sorprendentes.
Todo el País Vasco nos ofrece una belleza natural imponente. Los aficionados al turismo rural encontrarán lugares para perderse tanto en la costa como en la montaña. Todo está cercano. Los espectaculares acantilados están integrados en las poblaciones costeras. Los caserios, donde podrán degustar platos autóctonos, están enclavados en valles verdes. En Euskadi el colorido natural es distinto.
La costa vasca
Uno de los atractivos de Euskadi es su costa, bañada por el mar Cantábrico. Las desembocaduras de los ríos se alternan con abruptos acantilados, con playas de arena fina, con marismas interesantes. Sus playas tienen todo lo necesario para disfrutar de la práctica de deportes náuticos. Hay pueblos que albergan unas playas donde los surfistas ponen a prueba sus habilidades.
Hondarribia y Plentzia son un ejemplo de buenas condiciones para el wind-surf y la vela ligera. Mundaka se ha convertido en el lugar emblemático para los surfistas. No se quedan atrás en su atractivo los pueblos de Zumaia y Sopelana. Otros lugares como Matxitxako y Ogoño son puntos interesantes para la práctica del buceo. Getxo, Bermeo, Lekeitio, Getaria, ofrecen sus puertos deportivos a los navegantes.
Espacios naturales de Euskadi
Euskadi cuenta con varios espacios naturales protegidos, en los que se está recuperando la fauna y la flora. El Urkiola, o el Gorbeia son algunos de ellos. El humedal de Urdaibai es Reserva de la Biosfera.
En el este de Gipuzkoa está Aiako Harria, el único macizo de granito con más de trescientos millones de años, la montaña con más antigüedad del país. Aquí el viajero encontrará bosques de robles y hayas, una fauna diferente y las cuevas de Landarbaso, además del embalse de Añarbe.
En la montaña alavesa nos encontramos con Izki, rodeado de montes calizos, lleno de bosques de roble marojo y de enormes castaños. En sus cristalinos arroyos habitan las nutrias. También podemos comtemplar hayas en Aizkorri, el bosque montañoso más alto de Euskadi, que separa Gipuzkoa de Alava.

No hay que dejar de visitar Valderejo, donde vuelan los buitres leonados en sus desfiladeros, donde los halcones peregrinos o el águila real cohabitan con el corzo, el gato montés y el jabalí.
En todos los lugares nombrados y también en Vizcaya el viajero podrá elegir entre la oferta de alojamientos rurales que se encontrará. Las tierras vascas están sembradas de casas rurales por doquier.

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