Cantabria es un lugar adecuado para el que anhela el sosiego de sus años de jubilación, para el senderismo y la pesca.
Castro Urdiales es una villa famosa por sus elegantes palacetes, por su equilibrado urbanismo, por sus nobles casonas adornadas con viejos blasones. Su gastronomía no deja a nadie indiferente: bacalao con patatas, chicharrillos, calderadas marineras, besugo a la espalda, todo listo para que el paladar más exigente saboree lo mejor de esta zona.
Laredo es la capital de la llamada Costa Esmeralda. El verdor de sus paisajes lo atestigua. La pacífica playa de Salvé es una referencia para el turismo de los tradicionales baños de mar. El centro histórico del pueblo lo forman callejuelas empredadas que ascienden hasta la Iglesia de Santa María, cuyas rejas fueron obsequio del emperador Carlos V, que pisó España por primera vez en esta localidad al llegar por mar desde Flandes. Son famosas las hortalizas de Laredo y sus pescados de roca, como el cabracho.
Siguiendo hacia la costa asturiana el viajero encontrará San Vicente de la Barquera donde quedará admirado por los charcos de las marismas que la rodean. Camilio José Cela describió a San Vicente de la Barquera como el pueblo más bonito de España.
La desembocadura del rio Deva entre la población cántabra de Onguera y la asturiana de Colombres forma un espectacular desfiladero. Aquí la naturaleza envuelve al visitante con toda su grandeza y su esplendor. Recorrer los pueblos de los alrededores le dará la oportunidad de disfrutar de paisajes sorprendentes y de probar una amplia oferta gastronómica: los callos a la montañesa, el pollo campurriano, las almejas a la marinera, las sardinas en cazuela.

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