Cuenca es campo, es monte, es senderos y caminos por los que perderte. También es monumentos y rincones discretos. Y, por supuesto, es la Ciudad Encantada y la ciudad de las casas colgantes.
La Naturaleza es salvaje y virgen en la provincia de Cuenca. No hay imagen que la identifique mejor que las espectaculares formas pétreas de la Ciudad Encantada y las sobrecogedoras vistas de la Serranía, con una fauna rica, dispuesta a ser observada por el viajero.
La Ciudad Encantada
Desde la capital se llega fácilmente a este lugar. Antes el turista debería detenerse en el formidable mirador de la Ventana del Diablo, con extraordinarias vistas del río Júcar, encajonado entre las rocas salvajes. Continuando con la ruta, se encontrará con el pueblo de Las Majadas y en medio del monte, como escondida, aparecen las rocas con formas caprichosas. Se trata de Los Callejones, donde la Naturaleza y la meteorología han esculpido las rocas calizas con una gracia especial.
La Serranía
Al norte de la Ciudad Encantada se nos aparece La Serranía, donde destacan LEER MÁS »
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