Archivos mensuales de enero, 2012
TURISMO RURAL POR TIERRAS VASCAS
TURISMO RURAL POR TIERRAS VASCAS
Quien se acerque a Euskadi podrá disfrutar de verdes llanuras, de inmensas montañas, de bosques infinitos, de playas diferentes, de acantilados sorprendentes.
Todo el País Vasco nos ofrece una belleza natural imponente. Los aficionados al turismo rural encontrarán lugares para perderse tanto en la costa como en la montaña. Todo está cercano. Los espectaculares acantilados están integrados en las poblaciones costeras. Los caserios, donde podrán degustar platos autóctonos, están enclavados en valles verdes. En Euskadi el colorido natural es distinto.
La costa vasca
Uno de los atractivos de Euskadi es su costa, bañada por el mar Cantábrico. Las desembocaduras de los ríos se alternan con abruptos acantilados, con playas de arena fina, con marismas interesantes. Sus playas tienen todo lo necesario para disfrutar de la práctica de deportes náuticos. Hay pueblos que albergan unas playas donde los surfistas ponen a prueba sus habilidades.
Hondarribia y Plentzia son un ejemplo de buenas condiciones para el wind-surf y la vela ligera. Mundaka se ha convertido en el lugar emblemático para los surfistas. No se quedan atrás en su atractivo los pueblos de Zumaia y Sopelana. Otros lugares como Matxitxako y Ogoño son puntos interesantes para la práctica del buceo. Getxo, Bermeo, Lekeitio, Getaria, ofrecen sus puertos deportivos a los navegantes.
Espacios naturales de Euskadi
Euskadi cuenta con varios espacios naturales protegidos, en los que se está recuperando la LEER MÁS »
ESCAPADA NATURAL AL FIN DEL MUNDO
ESCAPADA RURAL AL FIN DEL MUNDO
El Finisterre, el lugar que indicaba el fin del mundo para los antiguos, en la llamada Costa da Morte, es uno de los sitios más espectaculares y también misterioros en Europa.
Este escenario abrupto, donde soplan vientos y suceden tormentas, huracanes y galenas, es un lugar peligroso para los navegantes, pero atesora unos paisajes inolvidables para el viajero de a pié.
Costa de la Muerte
La zona del cabo de Finisterre (Fisterra para los gallegos) está sembrada de localidades que evocan naufragios, desastres, dramas marinos, como Camelle, Laxe, Muxía, Corcubión, Camariñas o Cee. Y la costa está sometida a cabos igual de célebres, Touriñán, Vilán o el mismo cabo de Fisterra, el fin del mundo. Más allá de aquí no hay tierra, creían las civilizaciones pasadas.
A las islas de Sisargas, azotadas por las olas atlánticas, se llega desde el puerto de Malpica. No es difícil encontrar algún barquero dispuesto a realizar la travesía por unos pocos euros. Las islas están situadas frente al cabo de San Adrián. La distancia que separa Malpica de la isla mayor, Sisarga Grande, la única isla habitada, es de unos cinco kilómetros. Si la mar está en calma el viaje es rápìdo. La costa de esta isla cuenta con un pequeño muelle donde atracan las diminutas embarcaciones que llegan con los turistas. Desde el puertecito comienza el recorrido de la isla. Desde el faro, encaramado en una planicie rocosa, se divisa un paisaje sobrecogedor. Los acantilados están repletos de especies de aves marinas, que construyen sus nidos en las paredes imposibles de alcanzar para el ser humano.
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